Bizarre Uproar – Viha & Kiima (Freak Animal Records/Filth & Violence, LP035/s/n, 2011)

“Viha & Kiima” es uno de esos discos que es mejor mantener lejos de aquellos ojos y oídos que se escandalizan con facilidad; las visiones expuestas en él no son de aquéllas que aboguen por la tolerancia, el respeto o nada ligeramente bonito, en general. La portada es buena muestra de cuán retorcida es la retórica de este proyecto finés: la imagen es una pintura de Jukka Siikala llamada “Where Are You Now? (Portrait of Fallen Angel),” o lo que es lo mismo: “¿En dónde estás ahora? (Retrato de Fallen Angel).” Quien haya seguido un poco a Bizarre Uproar sabrá que Fallen Angel constituye la mitad performancera de este dueto (además de ser la compañera sentimental de Pasi Markkula -Mr. Bizarre-), y que esta bella imagen es, pues eso, una visión imaginaria del cadáver de dicha damisela tras haber sido quirúrgicamente abierto, exhibiendo sus órganos a todo color, justo a punto de desperdigarse por el suelo.

Los contenidos líricos no distan mucho de la naturaleza de esta gráfica. Mientras la primera pieza está dedicada a los “sucios hoyos” y predice una “muerte cierta para todas las prostitutas” en un delicado despliegue de misogínia, el segundo corte habla de las “ratas negras” que “diseminan enfermedad.” En general, la perspectiva de Bizarre Uproar es así, reaccionaria, machista, visceral y embotada de un racismo tan irracional como el que más. Su lema, “verga y puño” (“nyrkki & kyrpä”), muestra automáticamente que sus formulaciones no tienen nada de apologéticas y, sin más, aleja a cualquiera que pueda tener dudas de que su proyección se trata de una sumamente violenta, visceral y obscena.

En cuanto respecta a su sonido, “Viha & Kiima” es, igualmente, directo. El primer tema es apuntalado a base de una distorsión gruesa y pulverizante. Un caudal turbio de ruido grave y orgánico que apenas se ve modificado en tonalidades marca la frenética pauta seguida durante este extenso tema. Los rugidos de Markkula complementan perfectamente la turbiedad de su electrónica cruel e implosiva. El segundo corte es aún más feroz en su embate de frecuencias extremas y vocales. La extensión granular del ruido, sustanciada con aún más crudeza por el vinil, hace que este corte sea un embate directo a las visceras, un puñetazo de sonidos espesos y robustos. La mezcla de las vocales es impactante, al repetirse retorcidas y enlazadas entre sí, volcándose hacia un caos de rabia infinita.

La segunda cara de este trabajo incorpora además el empleo de elementos percusivos distorsionados. La turbulencia paquidérmica de los graves se ve aliada a la furia de golpes absurdamente secos, secuencias de aporreos sobrepuestas en una banda de Moebius, una sobre otra, hasta arribar a un caos seco, contundente. Las vocales aparecen solamente entonces, cuando la anarquía sónica ha llegado a un estadio ridículamente absoluto. Incluso la desintegración de este veneno aural resuena rabiosa e intimidante. Mientras los golpes van desvaneciéndose, los zumbidos del feedback van apoderándose del espacio y las vocales van haciéndose más y más virulentas. El tema final del álbum, conjuntando metales corroídos y túneles de distorsión nuevamente, parecería acercarse más evidentemente a la naturaleza correosa y enmarañada del harsh noise. Lo que hace la gran diferencia es, de nuevo, las rabiosas vocales de Markkula que aquí resuenan más como furiosas consignas callejeras que como las letras de un álbum. Cierto, el enfoque es legítimamente power electronics, pero la convicción y la dureza con que son articuladas es difícil de comparar, incluso en ese rubro.

De los álbumes que he tenido ocasión de escuchar de este artista, éste es el que con más claridad y calidad podría servir para ejemplificar la diversidad sónica de Bizarre Uproar. Al mismo tiempo podría señalarse que la metralla ruidística contenida en “Viha & Kiima” es tan intensa como la del más dedicado harsher, como que los aporreos al metal contenidos en el álbum son frenéticamente desquiciantes y que la ejecución vocal es intimidante sin más. No puedo más que recomendarlo ampliamente pero, eso sí, recalcando, esto es ruido sumido en la más profunda negatividad, política, ideológica, existencial. Si no estás dispuesto a dar un vistazo al abismo, mejor ni te acerques. No acepto reclamaciones. (S.S.)

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