Archive for noviembre, 2012


Mauthausen Orchestra. – Bloodyminded (Urashima, UMA 038, 2012)

Si puede hablarse de fundadores del subgénero industrial conocido como power electronics, sería un error imperdonable no mencionar a Mauthausen Orchestra. La génesis del proyecto del recientemente fallecido Pierpaolo Zoppo se remonta a 1982 y, a la fecha, se sigue manteniendo como una de las más difíciles y oscuras instancias en la configuración de la primera música industrial. Sus primeros trabajos, publicados por disqueras como Aquilifer Sodality, Broken Flag y la controversial Zero Cabal, son evidencia de un momento inicial de genuino ímpetu creativo y arrojo, totalmente desprovisto de sutilezas compositivas y estéticas y otras nimiedades.

El sonido de trabajos como “Bloodyminded” es primitivo, crudo y elusivo. Al ser una obra tan lejana en la configuración histórica del power electronics, “Bloodyminded” no se ajusta a la regularidad que posteriormente se volvería norma inflexible del género. Si bien hay vocales histéricas e incomprensibles sepultadas bajo capas de distorsión—aunque bien podría tratarse audio extraído de alguna película de terror—y la disposición de la electrónica es tunélica y ríspida en la mayoría de los temas, la intención global del álbum parece ser tanto más exploratoria que definitoria. La primitiva electrónica de Zoppo—muy probablemente basada enteramente en estática radial—nunca cesa en su movimiento y parece estar eterna y furtivamente buscando una salida.

Hay una indefinición tonal que se recrudece en éste y cada uno de los temas, la cual termina acercando los portentosos miasmas sónicos de “Bloodyminded” a la desintegración total en su ápice. Tal es la crudeza de sus elementos sónicos en sus momentos más enérgicos que es difícil distinguir si se trata de frecuencias obliteradas por algún ser humano o si se trata meramente de estática desperdigada y capturada electromagnéticamente.

Sería difícil imaginar las reacciones del público habitual ante la producción de un álbum como éste en 2012. Como ya he mencionado, “Bloodyminded” adolece de convenciones y se basa en una configuración sónica extremadamente personal e impoluta, similar a la de cualquier novato que ha descubierto el modo de producir electrónica casera antes de haberse sumergido, propiamente, en la historia de la música—o como sea que se le llame—que está generando. La diferencia es que, verdaderamente, antes de álbumes como éste, no había una historia de esta “música”. Para degustar adecuadamente de “Bloodyminded” es condición necesaria entenderlo en su tiempo, como un trabajo que es igualmente imperfecto e inconstante que vigoroso e irrestricto. Cabe hacer notar el excelente trabajo que la disquera Urashima ha venido realizando al ofrecer reediciones en vinil de algunos verdaderamente oscuros clásicos del industrialismo italiano con una estética muy personal y consistente. -ss

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Esplendor Geométrico – 1980-1981 Prehistoric Sounds – Necrosis & More (Geometrik/Munster Records, GR2125, 2012)

Esplendor Geométrico fue una de las pocas bandas que entraron en función a partir del primer impulso del industrial original de manera casi simultánea. Sus trabajos iniciales comparten temporalidad con los de Clock DVA, Leather Nun, Einstürzende Neubauten y Cabaret Voltaire, por sólo nombrar a algunos de sus más célebres contemporáneos. Su espontánea asimilación de los presupuestos de los primeros industriales resulta sorprendente, sobre todo por el fundacional empleo que realizaron de la electrónica a través de sintetizadores—su influencia en, por ejemplo, el minimal techno puede rastrearse sin muchos problemas—. Una reciente andanada de colecciones de archivo del ahora dueto ha logrado poner a disposición del público el sonido original de esta banda, cuyo material inicial es tan difícil de rastrear.

La propia disquera del dueto, Geometrik, se ha encargado en esta ocasión de reunir demos y tracks originales desperdigados en singles, recopilatorios y archivos personales. Las excusas principales son, primero, la de reproducir íntegramente su mítico primer sencillo “Necrosis en la poya” (1981) y, posteriormente, la de reeditar algunos de sus cortes más representativos de manera formal. La reedición en vinil de “Moscú está helado”—probablemente el tema más popular de EG—seguramente será razón suficiente para que muchos adquieran esta colección. En adición a éste, esta colección reúne algunos otros temas (“Dynamotron”, “Horno fundidor” y “El obrero trabaja con alegría”), que han adquirido el lugar de clásicos gracias a su incorporación a importantes compilados, directos y bootlegs.

A manera de atisbo en la extensa discografía de la banda, la selección presentada en “Prehistoric Sounds” es difícil de superar, puesto que sintetiza de forma sumamente concreta las diversas facetas que EG adquirió en esta etapa de gestación, ofreciendo un claro muestreo de su sonido en estudio y en vivo, así como del feroz contraste entre sus representaciones sónicas más abrasivas y las más rítmicas y extensas piezas instrumentales. Es sencillo asimilar temas como “Necrosis en la poya”, “El obrero trabaja con alegría” y “Negros hambrientos” con los momentos menos corrosivos de S.P.K. y Throbbing Gristle, en su énfasis en la producción de una electrónica rítmica y contagiosa aderezada por vocales virulentas y repetitivas. La misma carga que sus predecesores desarrollaron en lo que refiere a la dicotomía de lo que es al mismo tiempo cuasi bailable e intrínsecamente incómodo está también presente en la proyección fría y seca de Esplendor Geométrico.

Pero también hay lugar para el escozor, “Zyhra Mansi”, “Absoluta seguridad” y “Pradillo” a través de su empleo puntual de feedback, cacofonías y otras borrosidades capturan lo sordidez aural que caracterizó al primer periodo industrial. Por su parte, cortes como “Moscú está helado” y “Dynamotron” ponen de manifiesto la capacidad que EG tuvo de trascender su propio sonido en un periodo extremadamente breve. En estos temas, lo rítmico se pone en marcha a un grado viral, bailable e igualmente transgresor.

Resulta sorprendente que en apenas un par de años este trío haya sido capaz de llevar tan lejos una propuesta que se basaba en una serie de sonidos y secuencias tan limitados como fueron de los que echaron mano. Otras—extremadamente—más extensas colecciones (las de Captain Records en Japón y de Vinyl On Demand en Alemania) permiten acercarse a mayor profundidad a los vestigios del legado inicial de Esplendor Geométrico, pero ninguna lo aborda de manera tan concisa como ésta. Ya ni que decir del empaque, que reúne en tres 7″ (rojo, translúcido y negro) y en su versión digital en CD (con extras editados por vez primera en este formato) todo este material. (s.s.)

Brume – Quicksand (Cipher Productions, sic70, 2012)

Desde sus primeras notas, “Quicksand” ofrece deliciosos indicios del ensueño que sus poco más de sesenta minutos de registro electromagnético conforman. Brume—nom de plume del artista sonoro Christian Renou—genera un dinamismo surreal en los dos cortes que conforman esta cinta. El primer lado—”Quicksand 1″ es profundamente musical y atmosférico. Brume hace uso de un instrumentalismo claro y cacofónico que es perfectamente complementado por fugaces atmósferas electrónicas, vocales sin sentido, paneos meticulosamente realizados y delirantes e impronunciables intromisiones de efímero carácter. Y mientras toda esta multitud de sonidos se suceden, la única constante parece ser una disposición embriagante e íntima, tan densa que es casi palpable.

En “Quicksand 2” las cosas parecen suceder de un modo tanto menos superficial. Al inicio, veloces ráfagas de electrónica se destienden en los fondos como corrientes subacuáticas que no cesan en su vaivén, mientras que las exploraciones más evidentes son tanto más discretas y repetitivas. Las transiciones traen cambios de papeles impredecibles. De forma inadvertida, las diversas capas, que parecían conformar una constante, se convierten en una sola señal central que exige atención absoluta. La  compleja combinación de mesura y discreción de Renou en este corte remite con facilidad al trabajo de Jeph Jerman o de Yeast Culture, en sus respectivas insistencias en trabajar lo más hacia el fondo posible, obteniendo así obras de carácter mesmérico e intoxicante que funcionan a muchos niveles.

“Quicksand” es música para dejarse perder. Sus perfectas conformaciones, conjugaciones y transiciones son nubes de drogas aurales en que flotar hacia el olvido. Enigmático y complejamente fluído hasta el último momento, este álbum resulta una sorpresa que bordea en lo epifánico. Y con todo, estoy seguro que tomará meses e incluso años agotar el somero tiraje de cien copias que la siempre arriesgada y siempre atinada—quizá exceptuando en lo financiero—Cipher Productions puso en circulación. Al presentar “Quicksand” en este formato y en su muy particular disposición, Cipher Productions nos regala una fugaz visión de aquellos miticos tiempos en que ofrecer un álbum en cualquier formato era excusa para crear trabajos de la mejor factura en todos los niveles. La cinta incluye arena y sueños. Decidamente de lo mejor de un año que de por sí ha sido excepcional.

-ss

 

Sewer Election & Frederikke Hoffmeier ‎– Den Blege Grå Tone (Second Sleep, SS043, 2012)

Aparentemente, Dan Johansson no concilia la idea de progresión con la de incremento. Desde que produjo “Kassettmusik” (iDEAL recordings) en 2008, su proyecto, Sewer Election, no ha parado de circundar órbitas regresivas, tanto a partir de una primordialidad objetual como de su emplazamiento de frecuencias y velocidades. Sewer Election ahora centra sus experimentaciones en la manipulación de cintas magnéticas, en su manejo físico y en su paulatina degradación.

Pero no debe confundirse a “Den Blege Grå Tone”—su más reciente trabajo para la italiana Second Sleep—con “The Disintegration Loops”. El papel de Johansson en la conformación de este álbum es tan completo y, sobre todo, activo como el de cualquier instrumentista. Con la ayuda de su misteriosa compatriota Frederikke Hoffmeier, Johansson participa en la generación misma de las cintas reproducidas, deformadas, mutiladas y, en general, sacrificadas aquí.

En la primera cara de “Den Blege Grå Tone”, textos leídos a dos voces se transforman en mantras tras inicialmente haber cobrado la forma de filosos zumbidos. Sonidos distintivamente metálicos son ensanchados y degradados hasta el hastío. Tonos son aletargados hasta un sopor que casi conduce a lo subtonal. Por medio de estas invocaciones, las bocinas habrán de temblar, que no de vibrar.

En los dos cortes que conforman la otra cara de este álbum, la dupla recoge muestras de conversaciones como si se tratara de especímenes y los diseca, para reacomodar sus elementos en todo tipo de perversas disposiciones. Mientras tanto, zumbantes graves y medios orbitan inacabables y cada vez más atemorizantes, giro tras giro. Las concurrentes intromisiones de música clásica—sin mencionar su eventual degradación en las mismas infernales órbitas del looping de (lo que podría jurar son) grabadoras de carretes abiertos—sólo hacen todo más remotamente musical.

Prácticamente todo elemento sónico en este vinilo rehúye lo agradable de la musicalidad, al rendirse a lo atonal y cacofónicamente grotesco. Todo apunta a una plena concentración de tensiones y malas vibras, pero sin llegara jamás a una catársis. No hay clímax, sino una planicie circundante e interminable. Infernal. “Den Blege Grå Tone” es un álbum exclusivo para los asiduos a la corrosión más desangelada y cruda.

-ss

HRTZ

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