Sewer Election & Frederikke Hoffmeier ‎– Den Blege Grå Tone (Second Sleep, SS043, 2012)

Aparentemente, Dan Johansson no concilia la idea de progresión con la de incremento. Desde que produjo “Kassettmusik” (iDEAL recordings) en 2008, su proyecto, Sewer Election, no ha parado de circundar órbitas regresivas, tanto a partir de una primordialidad objetual como de su emplazamiento de frecuencias y velocidades. Sewer Election ahora centra sus experimentaciones en la manipulación de cintas magnéticas, en su manejo físico y en su paulatina degradación.

Pero no debe confundirse a “Den Blege Grå Tone”—su más reciente trabajo para la italiana Second Sleep—con “The Disintegration Loops”. El papel de Johansson en la conformación de este álbum es tan completo y, sobre todo, activo como el de cualquier instrumentista. Con la ayuda de su misteriosa compatriota Frederikke Hoffmeier, Johansson participa en la generación misma de las cintas reproducidas, deformadas, mutiladas y, en general, sacrificadas aquí.

En la primera cara de “Den Blege Grå Tone”, textos leídos a dos voces se transforman en mantras tras inicialmente haber cobrado la forma de filosos zumbidos. Sonidos distintivamente metálicos son ensanchados y degradados hasta el hastío. Tonos son aletargados hasta un sopor que casi conduce a lo subtonal. Por medio de estas invocaciones, las bocinas habrán de temblar, que no de vibrar.

En los dos cortes que conforman la otra cara de este álbum, la dupla recoge muestras de conversaciones como si se tratara de especímenes y los diseca, para reacomodar sus elementos en todo tipo de perversas disposiciones. Mientras tanto, zumbantes graves y medios orbitan inacabables y cada vez más atemorizantes, giro tras giro. Las concurrentes intromisiones de música clásica—sin mencionar su eventual degradación en las mismas infernales órbitas del looping de (lo que podría jurar son) grabadoras de carretes abiertos—sólo hacen todo más remotamente musical.

Prácticamente todo elemento sónico en este vinilo rehúye lo agradable de la musicalidad, al rendirse a lo atonal y cacofónicamente grotesco. Todo apunta a una plena concentración de tensiones y malas vibras, pero sin llegara jamás a una catársis. No hay clímax, sino una planicie circundante e interminable. Infernal. “Den Blege Grå Tone” es un álbum exclusivo para los asiduos a la corrosión más desangelada y cruda.

-ss

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