Mauthausen Orchestra. – Bloodyminded (Urashima, UMA 038, 2012)

Si puede hablarse de fundadores del subgénero industrial conocido como power electronics, sería un error imperdonable no mencionar a Mauthausen Orchestra. La génesis del proyecto del recientemente fallecido Pierpaolo Zoppo se remonta a 1982 y, a la fecha, se sigue manteniendo como una de las más difíciles y oscuras instancias en la configuración de la primera música industrial. Sus primeros trabajos, publicados por disqueras como Aquilifer Sodality, Broken Flag y la controversial Zero Cabal, son evidencia de un momento inicial de genuino ímpetu creativo y arrojo, totalmente desprovisto de sutilezas compositivas y estéticas y otras nimiedades.

El sonido de trabajos como “Bloodyminded” es primitivo, crudo y elusivo. Al ser una obra tan lejana en la configuración histórica del power electronics, “Bloodyminded” no se ajusta a la regularidad que posteriormente se volvería norma inflexible del género. Si bien hay vocales histéricas e incomprensibles sepultadas bajo capas de distorsión—aunque bien podría tratarse audio extraído de alguna película de terror—y la disposición de la electrónica es tunélica y ríspida en la mayoría de los temas, la intención global del álbum parece ser tanto más exploratoria que definitoria. La primitiva electrónica de Zoppo—muy probablemente basada enteramente en estática radial—nunca cesa en su movimiento y parece estar eterna y furtivamente buscando una salida.

Hay una indefinición tonal que se recrudece en éste y cada uno de los temas, la cual termina acercando los portentosos miasmas sónicos de “Bloodyminded” a la desintegración total en su ápice. Tal es la crudeza de sus elementos sónicos en sus momentos más enérgicos que es difícil distinguir si se trata de frecuencias obliteradas por algún ser humano o si se trata meramente de estática desperdigada y capturada electromagnéticamente.

Sería difícil imaginar las reacciones del público habitual ante la producción de un álbum como éste en 2012. Como ya he mencionado, “Bloodyminded” adolece de convenciones y se basa en una configuración sónica extremadamente personal e impoluta, similar a la de cualquier novato que ha descubierto el modo de producir electrónica casera antes de haberse sumergido, propiamente, en la historia de la música—o como sea que se le llame—que está generando. La diferencia es que, verdaderamente, antes de álbumes como éste, no había una historia de esta “música”. Para degustar adecuadamente de “Bloodyminded” es condición necesaria entenderlo en su tiempo, como un trabajo que es igualmente imperfecto e inconstante que vigoroso e irrestricto. Cabe hacer notar el excelente trabajo que la disquera Urashima ha venido realizando al ofrecer reediciones en vinil de algunos verdaderamente oscuros clásicos del industrialismo italiano con una estética muy personal y consistente. -ss

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