Archive for diciembre, 2012


J Duncan - First Recordings

John Duncan – First Recordings 1978-1985 V.1.2 (Vinyl-on-demand, VOD94, 2012)

Desde hace más de tres décadas John Duncan se ha dedicado a difuminar los confines de lo que se entiende como géneros artísticos, al tejer coyunturas que remiten a los estados más puros de lo sónico, escénico y visual. Sus performances tienden a incluir tramas interdisciplinarias que atisban inclementes en la profundidad de los sentidos y los instintos.

Tras haber sido virtualmente exiliado de los Estados Unidos—después de haber realizado uno de los actos performáticos más extremos de los que se tenga memoria—, Duncan se instaló en Tokio en 1982 y, lejos de retirarse, volcó sus esfuerzos a la producción de arte insistentemente interdisciplinar y, específicamente en lo sónico, formuló un catálogo que posee una resonancia inaudita en el arte sonoro y el noise contemporáneos. La gran mayoría de los registros de estas obras estuvo a cargo de AQM, disquera propia de Duncan, que cerraría labores definitivamente hacia mediados de los años noventas. Desde entonces, sus reediciones han sido escasas y los originales rarísimos e igualmente costosos.

Con “First Recordings 1978-1985 Vol. 1.2” se ha resuelto, al menos temporalmente, este problema. Este box-set contiene 5 vinilos que reúnen los primeros trabajos de Duncan. De modo parco en extremo, se incluyen apenas unas cuantas fotografías e información en el anverso de cada volumen y cada cubierta viene ilustrada por una pintura que asemeja trazos de blood spatter. Se ha prescindido por completo de las imágenes originales y cualquier otro objeto contextualizante.

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Organic/Creed/Kokka (VOD94.1)

El primer volumen incluye los dos temas contenidos como parte del primer release de Duncan como solista, “Organic” (AQM/LAFMS, 1979); por una parte, “Gala” registra un energético y tribalista performance solista en percusiones; por otra, “Broken Promise” conecta los orígenes de la conocida afición de Duncan con las frecuencias graves, en una sofocante pieza en directo de casi 20 minutos que posee mínimas variaciones tonales y que juega cuidadosamente con el multi-instrumentalismo al incluir repiques metálicos cuasi rítmicos y alguna trompeta. La condición en directo de ambas piezas ofrece un aire de espontaneidad que es poco común al trabajo de este artista.

La cara B presenta la reedición de “Creed,” un EP producido por AQM en 1980 que contiene algunos de los elementos más comunes de la obra de Duncan; la combinatoria de lo narrativo, lo musical y lo puramente sónico. Los sonidos usados en los primeros cuatro cortes que forman este breve trabajo poseen una peculiar cualidad rítmica a pesar de provenir de contextos explícitamente no musicales. A su vez, lo narrativo cobra un papel preponderante; la rispidez de los elementos sónicos de cortes como “Goodboy” contrasta con la claridad de la voz de su autor, la cual relata paralizantes historias de tortura, mutilación y terror. Particularmente atemorizante resulta “Happy Homes,” un corte extraído de una llamada telefónica que Duncan realizó a un programa de terapia por radio. En éste, Duncan narra un par de situaciones de violencia infantil que atestiguó durante el tiempo en que fue chofer de autobuses nocturnos y su sensación de impotencia ante la desidia institucional y su propia indiferencia. Esta cara del vinilo cierra con “Kokka” (AQM, 1983), un E.P. que reúne a Duncan con sus amigos Cosey Fanni-Tutti y Chris Carter. Los cinco cortes incluidos ofrecen la suma justa de lo que unos y otro ofrecen; ruido blanco modulado chocando con cadenciosas líneas de síntesis, ocasionales vocales actuadas confrontado grabaciones encontradas. Es un tanto difícil conciliar este material con el resto, dado que, mientras existe una cierta cualidad atemporal en la obra de Duncan, las contribuciones del dueto suenan típicamente añejas y eminentemente musicales. Con todo, estos temas poseen su gusto y constituyen un grato detalle de arqueología musical, sobre todo para los—comparativamente—muchos seguidores de la dupla inglesa.

 

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Music You Finish/Supplement (VOD94.2)

El segundo vinil contenido en esta colección incluye dos piezas más extraídas del catálogo de Duncan; la primera cara presenta “Music – You Finish” (Pinakotheca, 1982) un experimento que suponía contener materiales crudos—señales de onda corta y de una radio de policía—que el consumidor debía procesar y regresar a Duncan (queda apuntado en el anverso de la funda que solamente una persona regresó la cinta al artista). Los dos temas que componen esta cara muestran en toda su desnudez la naturaleza del sonido de los primeros trabajos de Duncan, en los cuales una modulación minimalista se vuelve proporcional a las cualidades del material empleado; el sonido brumoso y crudo que se convertiría en la marca de trabajos como “Riot” (1984) comienza a adquirir su forma e identidad precisamente aquí. La selección de sonidos compilados bajo “Shortwave” muestra una enorme gama de misteriosos sonidos—no muy lejanos a veces de los de las primeras producciones de Maurizio Bianchi, por cierto—casi imposibles de definir: chasquidos, rugidos de electrónica rítmica, oleadas tonales inciertas y flácidas, gis y mil herrumbres irreconocibles más.

Elegir el sucedáneo “Supplement” (AQM, 1983) como contracara de “Music – You Finish” fue una decisión sumamente afortunada, ya que su configuración hace explícito el empleo que Duncan realizó de los mencionados materiales crudos. La concatenación de elementos es sumamente sencilla; capa sobre capa de señales de audio incidental se va superponiendo en patrones que adquieren una  lógica propia de manera paulatina; al mismo tiempo, estos patrones se reúnen con los audios policiales y fragmentos de las conversaciones y narraciones empleadas en trabajos anteriores. Si bien la resultante no está perfectamente pulida—puesto que se trata de una sesión capturada en vivo para radio—, su configuración evidencia el modus operandi de Duncan a detalle, ofreciendo una perspectiva sumamente clara a trabajos posteriores que han perseverado en su oscuridad y misterio.

 

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Riot/Probe (VOD94.3)

Con el tercer capítulo de esta compilación llega un punto culminante en la carrera de John Duncan, el ya mencionado “Riot”, álbum que probablemente constituya su obra más célebre. El fascinante acto de reciclaje artístico que el artista puso en efecto con “Supplement” llega a una maduración plena en este trabajo, que, a través del escudriñamiento de sendas inexploradas y la conformación de incertidumbres, perfila algunos caracteres sónicos fundamentales del noise. El primer corte, el epónimo “Riot”, es un transgresor pastiche de basura sonora que establece formas a partir de la naturaleza residual de sus componentes; la brevedad con la que estas estructuras se cimientan contrasta con la que son desbaratadas para erigir una nueva y frugal forma. A pesar de ser las únicas constantes, la baja fidelidad y la densidad no logran ocultar la riqueza sonora de los materiales que componen este tema: profundos drones salpicados de reverberación, desplantes atonales, desquiciantes explosiones de frecuencias indefinidas, voces ahogadas tras masas de distorsión generada por posicionamientos fuera de sintonía y hasta algún riff de Tony Iommi. El tercer corte, “Last Words,” resulta igualmente fascinante, sobre todo por su aprovechamiento de la cadencia natural de las ondas sinusoidales capturadas en su grabación. La resultante de la combinación de su constancia y su inherente cualidad inquietante con frecuencias fracturadas, voces mecánicas y otros nebulosos objetos sonoros es mesmérica y reminiscente de algunos de los mejores momentos de The Hafler Trio. El precedente y breve “Hungry” contextualiza nuevamente a través de la voz del artista: “Riot” no es meramente ruido maquinal e inhumano por sí mismo; tras esta madeja de sonoridades displicentes hay un ordenamiento preciso, una linealidad coherente, una voz dispuesta a ofrendar todo su cinismo y crueldad al planteamiento de una problemática existencial. “Yoika” cierra este aplastante ciclo con la constancia de una percusión maquinal sumamente abierta y, nuevamente, vocales (aunque ahora incomprensibles para este redactor por su ignorancia del idioma japonés, pero si tiene alguna validez como indicio, sería bueno señalar que el traductor y narrador de este tema decidió permanecer anónimo).

Por si hiciera falta, un fragmento de “Probe” (AQM, 1983) fue agregado para cerrar el álbum. Se trata de un tema que muestra una versión relativamente más amigable de la manipulación de frecuencias rescatadas de una radio de onda corta. Nuevamente, la grabación resulta sorprendente por su sustancial contenido tonal y textural, al grado que no sería difícil pensar que los sonidos deambulando por este tema proviniesen de un sintetizador. A pesar de ser relativamente inquietante, en este tema, sin embargo resuena una cierta dulzura que contrasta con la cuadratura y el peso del total de “Riot.” Con todo resulta una grata adición.

“Riot” se había encontrado descatalogado desde su última edición en 1991 a cargo de Dark Vinyl. Es un álbum de una trascendencia única, sobre todo dado lo incomparable de sus cualidades abstractas y sintéticas en la expresión de ideas a través de sonido puro.

Move Forward

Move Forward/Brutal Birthday Soundtrack (VOD94.4)

Para abordar el siguiente capítulo en la discografía de John Duncan, resulta necesario regresar brevemente en el tiempo. Como consecuencia de lo que señala como una intensa problemática personal hacia principios de la década de los ochentas, Duncan buscó castigarse. Su cilicio sería sufrir una vasectomía tras haber gastado su última semilla en un cuerpo sin vida.

Duncan viajó a alguna ciudad fronteriza de México—¿dónde más?—y consiguió un cadáver, en el cual práctico sexo por última vez antes de quedar estéril por voluntad propia. Duncan difuminó los límites entre lo que es artístico, personal, y psíquico al emplear la grabación de este suceso como obra dentro de la muestra de arte “Public Spirit” en 1980. La reacción al tema resultante, originalmente presentado en radio, fue de un rechazo casi absoluto por la comunidad artística de la que Duncan formaba parte, al grado que decidió exiliarse a Japón.

Es difícil pensar en obras que provoquen tantas interrogantes como ésta. Cubierta por un hálito de ilegalidad e inmoralidad, “Blind Date” conecta y conduce, sin escalas, a una primordialidad absoluta, en la cual sexo, vida, muerte y arte se entrelazan y contradicen mutuamente. La premisa de Cassirer de que el hombre es un animal simbólico es llevada en esta obra al borde de la enfermedad psíquica; la representación simbólica, poliforme e inasible en su significación, es lograda a través de acciones claras, contundentes e ineludibles y sus terribles, pesadillescas consecuencias son acatadas para así cerrar el ciclo de este castigo.

“Blind Date” es la gran omisión de esta recopilación, aunque su espíritu está de algún modo presente en el testimonio de una carrera que no ha dejado de generar cuestionamientos, siguiendo una dinámica estrictamente propia, que no se da por enterada de modas, vertientes y otras nimiedades. Sobran las explicaciones para la ausencia de “Blind Date”; 32 años después de haber sido realizada, la acción que le dio origen sigue generando polémica e incomodidad, como pudo observarse en el intenso debate que hace un par de años provocó su adición y consecuente salida del famoso blog de descargas Mutant Sounds. La que sí hace una aparición es su contracara en la cinta “Pleasure Escape” (B-Sellers, 1985)”, la cual originalmente la contenía. Este tema, “Move Forward, Film Soundtrack” es una suerte de combinatoria entre el trabajo pasado de Duncan con radio de onda corta y el más cercano, de tintes más profundamente performáticos y filosóficos.

Este extenso corte crudamente aborda el tema del amor. En la épica oscuridad de su primera parte, “Move Forward, Film Soundtrack” se antoja más cruenta incluso que “Blind Date.” Sonidos de lo que parece ser un acto sexual desesperado y violento o una cruenta agonía—o ambos—se unen a fantasmales emisiones radiales, dotándolas de un aura cáustica y amenazante. ¿Está el amor malentendido cuando se le comprende como sexo o fanatismo, o es que al final todo se reduce al instinto y las sendas que traza? Las racionalizaciones exhaustivas eventualmente producen consecuencias, algunas terribles; la ilustración más idónea es el fragmento de audio de “The People’s Temple Choir”—una famosa grabación que registra las poseídas voces de Jim Jones y algunos de sus seguidores—que cierra esta cara del álbum. “Move Forward, Film Soundtrack” da cierre a un ciclo de propiciación de funestas elucubraciones. Como muestra este tema, el extremismo de Duncan jamás es escandaloso, sino acompasado, meditabundo y preciso y jamás apunta a lo superficial, sino que va directo a la médula.

La cara B de este vinilo registra algo ligeramente más inmediato. Desde sus primeros trabajos como miembro del legendario colectivo Los Angeles Free Music Society (L.A.F.M.S.) , Duncan ya había propuesto la formación de una agrupación en la que él tuviera que interactuar con algún otro colaborador, aunque sosteniéndose como el único integrante estable a través de sus presentaciones y grabaciones. El nombre de este proyecto fue CV Massage y realizó algunas misteriosas e inciertas intervenciones en la discografía de Duncan. De hecho, en la primera edición en disco compacto de “Riot”, “Move Forward, Film Soundtrack” realizaba su primera aparición digital, aunque cediendo el crédito a esta agrupación—supuestamente complementada por—los virtualmente desconocidos—Katsu Mizumachi y Yasunori Taniguchi.

“Brutal Birthday Soundtrack” es  el tema que cierra el cuarto episodio de esta colección y su crédito corresponde a CV Massage, bajo la alineación recién mencionada. Se trata de un corte, en cierto sentido, radicalmente diferente al común de las producciones que Duncan estaría realizando alrededor de dichas fechas, en cuanto a que se trata de un continuo, sin variaciones radicales de estructura ni de registro. Solamente hay una cierta electrónica herrumbrosa y gris, embotada y tan nebulosa, que no permite pasar detalle o brillo alguno, más que el ocasional y efímero llanto de un chillido de feedback desperdigado al azar. Al compararlo con las demás piezas contenidas en esta colección, podría suponerse que “Brutal Birthday Soundtrack” no tiene más razón de estar incluida en ella que ofrecer el registro más completo posible de la primera actividad de Duncan. Un punto bajo, no necesariamente malo, pero tampoco a la altura de los demás temas contenidos en este box set.

Phantom

Phantom/Purge (VOD94.5)

Con el quinto episodio de esta colección, el rumbo vuelve a planos elevados. Hacia 1984, ya propiamente reubicado en Japón, Duncan comienza a trabajar en una serie de cinco películas pornográficas que sería conocida como “The John See Series”. En 1994 RRRecords pone a la venta el que resultaría convertirse en el disco de mayor circulación de Duncan, “John See Soundtracks”, el cual recopila una posible banda sonora para la serie, la cual debería o podría además ser modificada por el escucha/usuario para generar una creación propia.

“Phantom”—corte que constituye la cara A del quinto vinilo—es el soundtrack explícito que Duncan habría realizado para una edición de video de formato largo de esta serie que jamás sería publicada. Este tema fue originalmente presentado como la cara B de la cinta “Gain” (AQM, 1985), que además daba crédito a Paul Hurst—quien no es siquiera mencionado en esta reedición—. Tratándose de Duncan, resulta obvio que esta banda sonora habría de alejarse por completo del grueso de aquellas que habitualmente acompañan las cintas porno. Este extenso corte es particularmente incómodo, al mezclar secos registros de sonidos sexuales con audio extraído de su  bien conocida carpeta de audio. La fluctuante presencia de los fragmentos que la componen hace de su estructura una serie de esquivas apariciones aurales, o como el mismo nombre del tema lo indica, fantasmas.

Esta inasibilidad persiste en el tema incluido en la contracara. “Purge” fue utilizado originalmente como la extensa contribución que Duncan realizaría a la legendaria recopilación “Journey Into Pain” (Beast 666 Tapes, 1987). Una suerte de paulatina dilución puede presentirse en este corte; Duncan sigue empleando los mismos sonidos aunque de un modo cada vez más abierto y granular. Lo atmosférico cobra preponderancia y comienza a difuminar la carga sonora, anteriormente brutal, del trabajo de su artífice. Como una suerte de preludio a la futura carrera de su autor, “Purge” ofrece un atisbo en las regiones más oníricas y meticulosamente organizadas que Duncan exploraría en álbumes como “The Nazca Transmissions” (Planam, 2009), o su trabajo junto a Michael Esposito, “There Must Be A Way Across This River” (Fragment Factory, [FRAG20], 2011).

Early Cooperation Works

Early Cooperation Works (VOD94.6)

Como extra coleccionable, esta recopilación incluye un 7” que contiene material de archivo inédito. En la cara A vienen incluidos dos cortes de 1978, “Sea Chantey” y “Naked”, a cargo de una alineación de CV Massage plenamente representativa de los mejores tiempos de la L.A.F.M.S. Michael Le Donne Bhennet, Dennis Duck, Paul McCarthy, Freddy Nilsen y Tom Recchion, algunos de los más conocidos integrantes de combos como Airway, Smegma, Extended Organ y BDR Ensemble, entre muchos otros, se unen a Duncan en la conformación de dos juguetones temas, que mezclan las dinámicas rítmicas del post-punk con breves y explosivos destellos de música libre. La cara B presenta “DooDooettes on Close Radio”, un fragmento de una sesión a cargo de una variación del legendario grupo The DooDooettes, integrada por sus elementos básicos (Dennis Duck, Fredik Nilsen y Tom Recchion) y con la adición de Duncan. Como habitualmente, su música está basada en lo libre, aunque siempre es pletórica en comunicación y unidad. Tintes de jazz se funden con una rítmica constante y potente entre disrupciones instrumentales delirantes.

En relación a los demás temas reunidos en esta colección, el interés que estos últimos podrían llegar a despertar en los seguidores de la rúbrica más oscura y tóxica de Duncan podría llegar a ser limitado. Se trata de interpretaciones que abordan una dirección inequívocamente transgresora aunque desde un nivel tanto menos intelectual y personal. En cualquier caso, ambas caras de este 7” fungen como una idónea ejemplificación de la versatilidad de John Duncan, un artista que ha optado por operar desde la oscuridad para trascender los núcleos de las limitantes genéricas y sociales que constriñen a una buena proporción de las ofertas del arte actual.

Sin duda, “First Recordings 1978-1985 V1.2” se trata de una inversión cuantiosa, pero, en opinión de un servidor, lo vale con creces. Esta colección reúne material tangencial casi imposible de encontrar en un formato que privilegia la complitud y el cuidado. Existe otra antología tanto menos exhaustiva, publicada en 2006 por Errant Bodies y llamada “Work:  1975-2005”, que puede funcionar como una más concisa introducción al trabajo de este artista e, incluso, fungir como complemento gráfico—un aspecto en que adolece—a la colección reseñada—.

No obstante, si se cuenta con los medios, lo acertado sería ir a por ella. Es una antología francamente difícil de superar.

ss

Rudolf Eb.er - Extreme Rituals

Rudolf Eb.er – Extreme Rituals (Erratum, EM007, 2012)

Toparse por primera vez con un álbum de Rudolf Eb.er—tanto como Runzelstirn & Gurgelstock o como miembro de Schimpluch Gruppe—constituye generalmente una experiencia cuando menos chocante. Sus composiciones son imposibles de ignorar por sus incomparables y enervantes medios de expresión, los cuales privilegian gritos, trinos, golpes, ladridos, gruñidos y silencio por sobre cualquier elocución que convencionalmente pudiera considerarse articulada.

Su incisivo afán—más allá de su ideario estético—parece ser el de no dejar a un solo miembro de su público indiferente. Y verdaderamente es difícil no experimentar uno de sus álbumes sin un cierto dejo de incomodidad o angustia. Pero con Eb.er no se trata meramente de generar expresiones soeces para escandalizar; nunca lo ha sido. Lo que es más, su larga trayectoria como artista sonoro—este año se celebraron los 25 años de la fundación de Schimpluch Gruppe—lo ha visto consolidar la calidad y la fuerza de sus proyecciones paulatinamente, evidenciando el complejo estudio que ha venido realizando de su materia prima sónica y de sus posibles disposiciones, potenciaciones y efectos.

“Extreme Rituals” ve a Eb.er llegar a un control cabal de sus elementos. A una madurez en que la fluidez y concordancia de los sonidos que dan sentido a sus composiciones se sienten naturales y naturalmente exactas. No sería fácil recurrir a un álbum en que Eb.er participe en—digamos—la última década, sin ser capaces de observar los mismos elementos que se destienden a lo largo de las dos caras de este álbum. Pero lo que sin duda sería difícil es comparar la fortaleza, precisión y visión con que Eb.er concatena estos mismos elementos en el presente.

En los dos cortes que comprenden cada una de las caras de este álbum, Eb.er articula combinatorias en apariencia completamente disímiles, al concatenar audio encontrado y grabaciones de campo con violentos gruñidos, golpes y gritos femeninos. El ritmo de ambas piezas parece estar, en buena medida, basado en un sistema prácticamente metabólico, que refiere a los propios movimientos de Eb.er, a sus gesticulaciones, a su respiración, a su pulso. Los prospectos de percusiones, de tan mecánicas, remiten a lo mayormente orgánico, a ritmos cardiacos, jadeos, exhalaciones, coitos, estertores.

El contenido de este álbum remite con obviedad a una serie de exploraciones a las que Eb.er ha estado recurriendo con cada vez mayor frecuencia y que ponen de manifiesto la naturaleza complejamente irracional y vehemente de sus presentaciones y creaciones. Tras enfrentar “Extreme Rituals” resulta fácil entender por qué su creador quiere distanciarse con tanta prisa de las limitantes que hoy día componen lo que antes solía ser un género tan libre, el noise.

Las dos piezas se funden mutuamente en un collage que une lo incompatible y lo hace uno solo con una fluidez difícil de creer. Ambas son parte de esa unidad, pasmosamente cada vez más lograda,  que es el trabajo de Eb.er, conciliador de arte y ritual. “Extreme Rituals” no sólo es una excelente continuación a su trabajo en progreso, sino además una perfecta introducción para el primerizo. No puedo garantizar que sea del agrado de todos, pero sí insistiré en que no dejará a nadie indiferente.

ss

 

Kazuma Kubota - January Thirty

Kazuma Kubota – January Thirty (A Dear Girl Called Wendy, WE19, 2012)

Es bien sabido que los jóvenes noiseros japoneses llevan un peso enorme a cuestas. Los grandes nombres que fungieran como luminarias de la era dorada del llamado japanoise difícilmente cederan su legado a alguien que no esté dispuesto a darlo todo. De los nóveles exponentes circundando aquellos idealizados páramos—algunos fabulosos, ciertamente—Kazuma Kubota ha logrado sostenerse como el más notable. Baste escuchar el recopilatorio “Past” (dotsmark, 2011) de su proyecto Bloody Letter para comprender sus alcances a brevedad.

Optando por dar crédito a su propio nombre en ocasión de su nuevo trabajo “January Thirty”, Kubota aprovecha el reducido espacio que le brinda un solo lado de un 12″ para sustanciar una de las más abigarradas descargas de harsh noise que hayan sido producidas en tiempos recientes. “January Thirty” es quince minutos de andanadas de ruido que reverberan claras y precisas a un grado rayano en lo barroco. Kubota centra el total del aspecto instrumental del trabajo en lineas moduladas y deformadas en vivo.

Kubota rehúye con vehemencia algunos de los artificios más comúnes del género. En vez de escudarse tras paredes de ruido loopeadas o de una distorsión sofocante, produce una serie de sonidos tan prólijos que permiten ver con exactitud las varias disposiciones de las maquinarias que le dan forma a sus movimientos. Las entradas y salidas de delays, distorsiones, cortes de corriente y filtros ligeros son prístinas y permiten ahondar en la maestría con que este ruidista controla las evoluciones que propone.

Con todo, “January Thirty” no está centrado exclusivamente en esta vertiente particular del harsh noise; en este 12″ además aparecen elementos tales como el collage, atmósferas sintéticas a la new wave—marca registrada de Pedestrian Deposit e Impregnable—y las grabaciones de campo, aunque, siendo justos, de una manera tan intermitente que resulta casi anecdótica. Las intercalaciones de fragmentos provenientes de otras sesiones le otorgan un aire surreal, aunque bien podrían tratarse meramente de—muy bien organizados—disparos de algún sampler. Los cortes abruptos y espasmódicos están siempre aderezados por un uso incisivo de reverberación que le agrega un toque metálico al total, aunque también elimina la concreción de las descargas ligeramente. La función de las melodías y las grabaciones de campo parece ser la de forzar transiciones. Éstas a veces resultan afortunadas y otras no, pero cualquiera que haya intentado forjar aleaciones de harsh noise con prácticamente cualquier otro elemento de distinta naturaleza sabe cuán terriblemente difícil es lograrlo. Vale el intento por sí mismo.

Kazuma Kubota es un fiel creyente del harsh noise. En sus producciones hay trabajo, cuidado y pasión. Cierto, el harsh noise puede llegar a ser visto como un radicalismo cerrado, sumamente limitado, pero esto se debe sobre todo a las propias limitantes de sus intérpretes. Así que ojalá vengan más noiseros como este señor, que con cada nuevo producto genera más y más interesantes posibilidades.

ss

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Vasculae – Cultural Primitivism (Monorail Traspassing, mt91cd, 2012)

Desde hace aproximadamente una década, Jon Borges ha sido artífice de un harsh noise de carácter fuerte y peculiar. A través de una discografía peculiarmente granada, Borges ha demostrado poseer un espíritu experimentador perdurable, que en cada nuevo producto ve la posibilidad de renovación. Tras expandir el rango instrumental y compositivo de su más celebrado proyecto, Pedestrian Deposit, Borges exploró una nueva gama de ambientes y texturas bajo nombres como Greater Saga y Without Belonging—junto a Jeff Witscher—, Black Air—en colaboración con Gordon Ashworth y Sam McInlay— y, por supuesto, Emaciator.

Sin embargo, toda esta nueva diversidad propositiva implicó un cierto alejamiento con respecto a la cruda pureza noise que sus primeros trabajos ostentaban. Este relativo abandono de los ideales del noise más extremo coincidió con el de muchos de sus colaboradores y contemporáneos y con el consecuente final de una era rica en trabajos sónicos basados en estudios de texturas, aplastantes yuxtaposiciones de capas de distorsión y parsimoniosas evoluciones—el reinado de Moth Drakula, Impregnable, Oscillating Innards y The Cherry Point, entre otros—. El recrudecimiento del extremismo sónico de esta época—sobre todo en lo que respecta a sus exploraciones de la inmanencia—parece en buena medida haber derivado en lo que se conoce hoy en día como hnw (harsh noise wall).

Pero mientras la escena californiana de la primera década de los 2000 dotaba de un aura inquietante y un inextinguible ímpetu explorador a sus productos, el hnw a la fecha parece no haber sido capaz de trascender la virulencia de una ideología pseudominimalista—que fácilmente podría confundirse con una simplonería rampante en sus peores casos—. Salvo contadas excepciones, el harsh noise—que no es lo mismo que el hnw—está en un pasmoso estado de crisis, confundido entre una dolorosa ignominía por parte del público y las cortinas de humo propuestas a través de derivaciones faltas de carácter.Por ello precisamente se agradece tanto un regreso en forma como el que Borges ofrece con su nuevo proyecto, Vasculae, y su larga duración “Cultural Primitivism”.

“Cultural Primitivism” consta de tres cortes, que se concentran en la conformación de extensos paisajes de ruido, primordialmente basados en estática, distorsión, grabaciones de campo y manipulaciones de efectos. De acuerdo con su propio creador, los originales de los que se extraen los fragmentos que componen estos cortes pertenecían a sendas sesiones ruidísticas de entre 5 y 7 horas de duración. Esto es evidente en los más dramáticos cambios de “Retrograde” y “Sidelong and Full Circle”, temas que comprenden desintegraciones casi absolutas de configuraciones de ruido monolíticas. Estos dos temas avanzan entre 2 y 5 minutos con un mínimo de cambios, dejando fluir de manera caudalosa los requiebres y quebrantos de la estática y forzando al escucha a preguntarse si los granulares movimientos dentro del tema fueron generados por Borges o por su propia imaginación.

Las masas de ruido que Borges crea en “Cultural Primitivism” muestran una cautela inusitada; sus movimientos más feroces se encuentran muy en el fondo, cubiertos por velos de grisaceas ventiscas electromagnéticas. Sus graduaciones tonales son milimétricas y sus cambios de registro no ofrecen sorpresa, sino que se basan en movimientos transitorios congruentes y perfectamente segmentados y consecuentes. “Sidelong and Full Circle”—tema central del álbum—ejemplifica la acentuación de la exploración física que Vasculae propone; su paso desde crujientes túneles de medios y agudos a portentosos y cimbrantes graves dota al tema de una elementalidad eólica y telúrica. El flujo de sus sonidos muestra una libertad hipnótica y cuasi lisérgica, que se siente bien lejana de lo humano, de lo convencionalmente compositivo.

El tema de cierre “The Dying of the Light” por momentos deja entrever algo ligeramente más humano entre lo colosal de sus bloques de ruido. Sin abandonar la recreación elemental, Borges impone un control tanto más claro en sus secuencias de formas, grosores y cauces sónicos. El sonido del harsh noise de Borges es brillante y suavizado por una reverberación siempre presente; su estilo es veloz pero no espasmódico. Sin necesariamente llegar a la fiereza catártica de Macronympha o Incapacitants, Vasculae naturalmente sostiene sus temas por extensiones temporales que llegan a sentirse inacabables.

Muy probablemente “Cultural Primitivism” no termine conviertiéndose en un álbum que produzca un cambio tangencial en la forma de hacer noise en esta aún joven década, pero verdaderamente se trata de una manifestación de la potencia y radicalidad que el harsh noise puede sostener dadas las condiciones adecuadas. Ciertamente, una revaloración del gusto de la intensidad por sí misma no estaría nada mal. (s.s.)

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Esta semana, ruido horrible estará haciendo acto de presencia en dos eventos organizados por nuestros amigos de A.M.P. Records.

Terapia Auricular (Sesión # 3)

Es un ciclo de actividades dedicadas al sonido y la música. El principal objetivo es dar a conocer las diferentes expresiones sonoras que se han acuñado en la ciudad de Guadalajara acerca de la música contemporánea: Arte sonoro, Electroacústica, Electrónica, Ambient, Performance, Noise, Improvisación, Free jazz. Nuestra tarea es la creación de un espacio (no físico) que pueda albergar propuestas y crear nuevos vínculos con diferentes artistas. El ciclo nace en agosto del año 2012

Los Heraldos Negros (DF)Los Heraldos Negros, es un proyecto sonoro que aborda la acusmática y el noise a partir de una diversidad de herramientas, tales como el empleo de grabaciones de campo (field recordings) y grabaciones encontradas (found recordings), el looping, el sampleo y el procesamiento de señales generadas in situ.myspace.com/heraldosnegros

Cacophonic Joy. (DF)

Rodrigo Ambriz M. construye improvisaciones catárticas a partir de manipulación de cintas, engranes amplificados, looping y principalmente el uso de voz como vehículo de glosolalia.

Con este proyecto se ha presentado en el MUJAM y en el ciclo VOLTA al lado de .RR y Federsel y dentro del Festival BINARIO al lado de Juan José Rivas y Los Heraldos Negros
http://soundcloud.com/cacophonic-joy

CRALON (Luis Ortega) (GDL)

Proyecto enfocado en la improvisación y la experimentación sonora, a través del bajo eléctrico preparado, técnicas extendidas, voz y utensilios no musicales cómo juguetes y herramientas procesados por pedales análogos en tiempo real. Su propuesta: radicalismo, exploración y espontaneidad.

http://luisortegasounds.com/

.RR (GDL)

En la escena musical representa a un proyecto formado a principios del año 2000, con orientación al experimento sonoro, instalación y composición de música electroacústica.
La presentación de sus obras han tenido como escenario espacios tan íntimos como son: galerías, salas de concierto, lugares de autogestión. e incluso espacios públicos.

El trabajo sonoro es integrado por la improvisación de instrumentos tradicionales, grabaciones de campo y generación de sonidos con aparatos electrónicos modificados.

http://rr.amp-recs.com/

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HRTZ

Periodismo fuera del radar

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