Rudolf Eb.er - Extreme Rituals

Rudolf Eb.er – Extreme Rituals (Erratum, EM007, 2012)

Toparse por primera vez con un álbum de Rudolf Eb.er—tanto como Runzelstirn & Gurgelstock o como miembro de Schimpluch Gruppe—constituye generalmente una experiencia cuando menos chocante. Sus composiciones son imposibles de ignorar por sus incomparables y enervantes medios de expresión, los cuales privilegian gritos, trinos, golpes, ladridos, gruñidos y silencio por sobre cualquier elocución que convencionalmente pudiera considerarse articulada.

Su incisivo afán—más allá de su ideario estético—parece ser el de no dejar a un solo miembro de su público indiferente. Y verdaderamente es difícil no experimentar uno de sus álbumes sin un cierto dejo de incomodidad o angustia. Pero con Eb.er no se trata meramente de generar expresiones soeces para escandalizar; nunca lo ha sido. Lo que es más, su larga trayectoria como artista sonoro—este año se celebraron los 25 años de la fundación de Schimpluch Gruppe—lo ha visto consolidar la calidad y la fuerza de sus proyecciones paulatinamente, evidenciando el complejo estudio que ha venido realizando de su materia prima sónica y de sus posibles disposiciones, potenciaciones y efectos.

“Extreme Rituals” ve a Eb.er llegar a un control cabal de sus elementos. A una madurez en que la fluidez y concordancia de los sonidos que dan sentido a sus composiciones se sienten naturales y naturalmente exactas. No sería fácil recurrir a un álbum en que Eb.er participe en—digamos—la última década, sin ser capaces de observar los mismos elementos que se destienden a lo largo de las dos caras de este álbum. Pero lo que sin duda sería difícil es comparar la fortaleza, precisión y visión con que Eb.er concatena estos mismos elementos en el presente.

En los dos cortes que comprenden cada una de las caras de este álbum, Eb.er articula combinatorias en apariencia completamente disímiles, al concatenar audio encontrado y grabaciones de campo con violentos gruñidos, golpes y gritos femeninos. El ritmo de ambas piezas parece estar, en buena medida, basado en un sistema prácticamente metabólico, que refiere a los propios movimientos de Eb.er, a sus gesticulaciones, a su respiración, a su pulso. Los prospectos de percusiones, de tan mecánicas, remiten a lo mayormente orgánico, a ritmos cardiacos, jadeos, exhalaciones, coitos, estertores.

El contenido de este álbum remite con obviedad a una serie de exploraciones a las que Eb.er ha estado recurriendo con cada vez mayor frecuencia y que ponen de manifiesto la naturaleza complejamente irracional y vehemente de sus presentaciones y creaciones. Tras enfrentar “Extreme Rituals” resulta fácil entender por qué su creador quiere distanciarse con tanta prisa de las limitantes que hoy día componen lo que antes solía ser un género tan libre, el noise.

Las dos piezas se funden mutuamente en un collage que une lo incompatible y lo hace uno solo con una fluidez difícil de creer. Ambas son parte de esa unidad, pasmosamente cada vez más lograda,  que es el trabajo de Eb.er, conciliador de arte y ritual. “Extreme Rituals” no sólo es una excelente continuación a su trabajo en progreso, sino además una perfecta introducción para el primerizo. No puedo garantizar que sea del agrado de todos, pero sí insistiré en que no dejará a nadie indiferente.

ss

 

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