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Nyodene D – Edenfall (Malignant Records, TUMORCD57, 2012)

“Edenfall” comienza con el tema que da título al álbum y estrepitosamente dicta el rumbo a seguir. Llanamente coléricas, las vocales parecen querer agredir físicamente al escucha a través de su vehemencia y furia, al tiempo que abren paso a la agobiante metralla de precisos loops que se destienden incontables a lo largo de  sus febriles recurrencias. La producción en el tema abridor y en cada uno los subsecuentes arroja material sonoro prístino y preciso, lo que deja al descubierto un esquema que a pesar de su relativa simplicidad funciona a la perfección.

En “Edenfall”, Nyodene D reitera algunas de las más obvias convenciones del power electronics, género al que se suscriben sin muchas sorpresas. Las vocales en temas como “Anasazi” o “Borne On Vulture’s Beak, I Am Carried Into The Heavens” están sumergidas en las mismas modulaciones de delay y flangers; las formas inciertas de los loops que conforman la mayor porción del paisaje sonoro del álbum comunican una incomodidad bien conocida por los asiduos a las pesadillas aurales de IRM, por ejemplo. Temáticamente,”Edenfall” se muestra igualmente reiterativo, explotando la convención de lo apocalíptico; inclusive en lo que refiere al diseño gráfico—de excelente factura, por cierto—, hay ecos evidentes (a los gráficos y la disposición de los textos de aquella clásica y hoy agonizante Cold Meat Industries, por ejemplo).

Lo que hace de “Edenfall” un álbum sobresaliente es en realidad su vehemencia: la impactante sensación que este álbum comunica de estar ofreciendo algo absolutamente unidireccional, que no se desviará de su camino hasta haber conseguido su único y demoledor cometido. Temas como “Damnatio Memorae”, en el cual Nyodene D une fuerzas con Shift, o “Nihilation” son feroces muros de sonido, cuyos bordes ofrecen rabiosas vocales o, de plano, rugidos, borbotones de síntesis y distorsión frenética. El ya mencionado “Anasazi” es un corte que exige atención, con su hipnótico loop de fondo, contenidas boleas de ruido modulado y, sobre todo, un excelente trabajo vocal, claro y contundente.

La producción, como ya se ha señalado, es otro de los puntos fuertes de este disco. Basta con escuchar el abridor “Edenfall” para advertir el meticuloso trabajo llevado a cabo en este rubro. En él, cada sonido insertado en la composición es registrado límpidamente y su presencia resulta congruente en registro y peso con cada una de las demás partes de la grabación. Los paneos responden a la concentración de fuerzas exclusivamente y de manera evidentemente funcional, haciendo la experiencia de escucha igualmente efectiva en audífonos que a todo volúmen en un estéreo.

En suma, “Edenfall” es un álbum cuya ambición, en muy buena medida, estriba en insertarse en la tradición del power electronics, apegándose a las convenciones. Su gran mérito radica entonces, no en su originalidad, sino en el esfuerzo por llevar estos elementos a un ímpetu y una claridad pasmosas. Como se sabe, en estos momentos el power electronics estadounidense está alcanzado una efervescencia sin precedentes y, gracias a trabajos como “Edenfall”, Nyodene D está posicionándose hacia su vanguardia. (s.s.)

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