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Pharmakon – Abandon (Sacred Bones Records, SBR-099, 2013)

Margaret Chardiet es Pharmakon, uno de los proyectos suscritos al subsuelo post-industrial que más curiosidad ha provocado a la prensa comercial recientemente, tal como evidencian notas y reseñas aparecidas en revistas electrónicas corporativas como Spin y Pitchfork. Sobra especular acerca de las posibles—y más vulgares—razones de estos inusuales sucesos, y vale concentrarse en que Pharmakon produce temas fuertes y concisos sin quebrantar la ferocidad de sus interpretaciones por visos de ambición.

Para quien le quede duda, sería recomendable escuchar “Abandon”, su debut de larga duración. En esta colección de temas, Chardiet demuestra una esmerada continencia en la elección de sus elementos sónicos. Siguiendo las convenciones más fundamentales del p. e., Pharmakon se concentra en una paleta aural que, por una parte, potencia la contundencia rítmica a través de la repetición mecánica, mientras que por otra, genera un efecto de mayor sordidez mediante el casi nulo desarrollo de los sonidos más persistentes (feedback o invariables tonos agudos sobre todo) que se alían a un uso casi narrativo de las vocales.

En los–pocos–momentos menos atribulados de “Milkweed /It Hangs Heavy” y “Ache”, las vocales de Chardiet recuerdan a las que Anna Wildsmith empleara en su proyecto Sow en su sensualidad y tersura. Pero cabe insistir que las más de las veces, las vocales retratadas en este álbum no son sino alaridos, que tras el escozor poseen un valor instrumental bien claro en cada uno de los tema. La propia apertura de “Abandon” es eso, pues, un alarido que sirve para dar una buena idea de lo que está por venir.

La cara A, la que contiene los dos temas mencionados, devela un certero ejercicio en contención. Ambos cortes retraen sus dinámicas optando por una acumulación de tensiones que solamente se recrudecen, gracias a una voz que va retorciendo sus proyecciones hasta llegar al extremo. Las recurrencias maquinales terminan por hacer de “Ache” un tema violento y regresivo, que a través de su paso orbital intensifica su cualidad inquietante.

Los tracks que conforman el anverso se agrupan en torno a una progresión mucho más convencionalmente musical. Las percusiones de “Pitted” son puro industrial clásico: laminares, lentas y reverberantes, por no decir severamente contagiosas; las vocales son largas como aullidos e inevitablemente remiten a Jarboe circa “Children of God”. “Crawling on Bruised Knees” cierra el álbum, con otra narración pasadillesca, enfocada en un imaginario sensorial y elemental. El flujo es lento y contenido; percusiones lentas y pesadas guían las vocales, las cuales resultan extremadamente convencionales en el empleo de un flanger sobrecargado (igual al que prácticamente todo intérprete de p.e. ha empleado en algún momento).

“Abandon” resulta una muestra coherente del trabajo de Pharmakon, que permite ver cómo la base de sus proyecciones no es explotar convenciones genéricas, sino que éstas ya son de por sí parte de un lenguaje desarrollado y articulado de un modo muy personal. Si es que aún pertenece al p.e., Pharmakon brinda al género lo mismo que toma y, sobre todo, propone vertientes más o menos frescas en un entorno excesivamente dogmático. Seguramente valdrá la pena ver a dónde se dirigirá. (s.s.)

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